Al fusionar glamour y camping, nace una de las actividades más demandadas en la actualidad: el glamping. Una modalidad de acampada que fusiona el contacto con la naturaleza, propio de los campings tradicionales, y los lujos de un hotel de cinco estrellas.
Esta experiencia turística nace con la idea de volver a las tiendas de campaña grandes. Esas que se utilizan (y se siguen utilizando) en los safaris o por exploradores. Una fusión de tradición y modernidad que han hecho que los complejos turísticos apuesten por ello, ofreciendo una sensación de confort a sus clientes.
En los últimos años, las búsquedas de este tipo de experiencias ha crecido un 256% en Google. Pero, ¿por qué ha causado tanto interés entre los turistas?
Los factores que lo hacen atractivo
Según los últimos estudios realizados por el sector turístico español, más del 72% de los viajes afirman haber realizado turismo rural y los elementos que más destacan son:
- El paisaje: Después de un cambio radical en nuestras vidas tras la pandemia, los turistas buscan desconexión de los centros de las ciudades. Ahora prefieren cambiar edificios y rotondas por montañas, ríos y bosques.
- El precio: Independientemente del presupuesto que tengas, el glamping es para ti. Los podemos encontrar desde muy baratos, hasta precios elevados. Se ha consolidado como una opción turística apta para todos los bolsillos.
- Privacidad: Otro de los factores que hacen que los turistas se decanten por el glamping es la intimidad que les ofrece. Los hospedajes se encuentran ubicados a una distancia amplia, con un gran espacio entre todas las tiendas que hay en el complejo.
- Sostenibilidad: Las personas están más concienciadas con el medioambiente y apuestan por un turismo sostenible y ecológico.
- Pet Friendly: En la mayoría de estos alojamientos admiten mascotas. Es crucial este punto, ya que la mayoría de la población tienen animales y no pueden disfrutar de unas vacaciones en condiciones. (¿Por qué tu comercio tiene que ser Pet Friendly?)
¿Qué no les debe faltar a los clientes?
- El alojamiento que le ofrezcas tiene que tener mayor robustez que una tienda de campaña tradicional.
- Suelo de parquet, para regular la temperatura según la estación del año.
- Acceso a electricidad y luz, para que puedan enchufar sus propios dispositivos.
- Mobiliario propio de un hogar: mesita de noche, cama con somier, sillones…
- Si la ubicación lo permite, tiene que tener cocina propia o contratar un catering con un menú sostenible.
- Para conseguir esa parte de glamour, incorpora duchas de calidad en los baños, incluso jacuzzi.

Los tipos de glamping más demandados
Actualmente, podemos encontrar en el mercado diferentes modalidades de estas acampadas de lujo. Pero, estas son las más demandadas por los turistas:
- Hoteles Burbuja: En los últimos años, habrás visto por las diferentes redes sociales a muchas personas disfrutar de una estancia mirando las estrellas. Estos hoteles permiten una vista panorámica del paisaje y muchos incorporan en sus instalaciones un telescopio para que puedas observar las estrellas.
- Cabaña árbol: Despertarse con el piar de las aves y el amanecer en tu puerta es una de las experiencias para vivir en este alojamiento. ¿Cuántas veces de pequeños hemos querido vivir en una casa árbol? Ahora todo puede pasar. Sin embargo, estas localizaciones no suelen disponer de baño propio.
- Tiendas Tipi: Como en una película de indios y vaqueros, este alojamiento nace de la idea de las tiendas que fabricaban los indios indígenas. A diferencia de las Bell Tends, su techo baja hasta el suelo.
- Bell Tends: Como su propio nombre indica, tienen forma de campana. Es una experiencia muy parecida a la que vivirás con las tiendas tipi, pero esta vez tienen paredes.
Aspectos importantes antes de montar un glamping
Como cualquier alojamiento turístico, tienes que seguir una serie de normativas para poder montar tu propio servicio de glamping:
- Debe tener una zona de aparcamiento y suministro de electricidad y agua
- No puede estar a menos de 500 metros de monumentos o lugares de interés cultural
- Tiene que estar en un radio inferior a 150 metros de una fuente de agua potable.
- Servicios higiénicos y de recogida de basuras
- Lejos de industrias peligrosas o molestas





