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Los cinco errores más comunes de las empresas del sector turístico al fijar sus precios

Uno de los factores más importantes que determinarán el futuro de tu negocio es una buena fijación de los precios. Un informe publicado por Valassis reveló que el 64% de los clientes online priman el precio por encima de la calidad y la seguridad. Por eso es primordial que se elijan unos precios justos, razonables y adecuados al producto que vendas. 

Cuando decides emprender y montar tu propio negocio, tienes que tener claro que estos factores decidirán tus precios:

  • La estacionalidad
  • El estado económico de la empresa
  • La competencia
  • La percepción de tu marca
  • La demanda

Sin embargo, tienes que tener cuidado con los errores que muchas empresas cometen, suponiendo el cierre o la disminución de sus ventas. 

No definir a tu público objetivo

Uno de los primeros pasos tanto para montar un negocio como para definir los precios de tus productos o servicios es conocer a tu buyer persona, tu cliente ideal. Si fijas los precios sin tenerlo en cuenta, estarás cometiendo un gran error. 

Debes conocer cuáles son sus principales intereses, sus preocupaciones, estilos de vida o hábitos de consumo, su estado laboral, para establecer un precio que vaya acorde a su calidad de vida. 

Si los dejas de lado en el proceso podrás cometer alguno de estos errores:

  • Crear un producto o servicio que no les interese
  • Fijar un precio demasiado elevado para tu público objetivo
  • Tener un producto muy barato que de a entender que es de mala calidad para un público que está acostumbrado a un precio más alto
 
En definitiva, a la hora de fijar el precio tienes que poner en valor lo que tu público objetivo quiere pagar y ofrecerles el servicio que mejor se adapte a sus gustos. 

Ofrece opciones

Otro de los errores más comunes es ofrecer solo una opción de precio para un mismo producto. Muchos comercios de restauración lo cometen a la hora de fijar sus precios en la carta. 

A las personas les gusta elegir y tener varias opciones. Al ofrecer diferentes precios para un mismo producto, podrás atraer a diferentes perfiles de clientes. 

Uno de los casos que más éxito tuvo fue en la década de 1880, donde el catálogo de Sears empezó a incluir versiones «buenas», «superiores» y «extraordinarias» de la mayoría de los productos.

No tires por lo bajo

Cuando comenzamos un negocio y fijamos un precio muy bajo desde el primer momento, podrá suponer un error a largo plazo. 

Cuando el cliente se acostumbra a un precio inicial, luego se sorprende de una subida de precio sin previo aviso o sin razón alguna. 

Es más fácil bajar un precio luego que subirlo. Por ejemplo, puedes lanzar una promoción especial o un descuento a través de una campaña de remarketing. 

Valora tu producto

No pongas el precio al azar. Por pensar que por muy barato que sea tu producto, vas a vender más, estás equivocado. A la hora de fijar el precio de tu servicio tienes que tener en cuenta varios factores que determinarán su valor:

  • Materia prima
  • Producción
  • Mano de obra
  • Distribución

Además, no hay que olvidar que aparte de esos costes, también hay gastos de luz, electricidad o el alquiler del establecimiento (en caso de no ser una propiedad)

Olvídate de la competencia

Aunque la competencia sea un factor importante a la hora de establecer tus precios, no cometas el error de fijarte en los suyos. Cada comercio tiene sus gastos y, como hemos comentado en el anterior punto, los precios se fijan según unos factores. 

Puede que ellos tengan un proveedor distinto o utilicen tecnología más barata. Si ves que tus precios son mucho más bajos que los de tu competencia, puede que te hayas dejado algo en el tintero. Sin embargo, si ves que son muy elevados, considera en adecuarlo mejor, pues perderás clientes. 

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